«Ni un solo día claro sin tormenta», Vida y literatura se confunden aquí, y pocas veces el resultado de una confusión ha sido tan gozoso. El inimitable estilo de Mario Delgado Aparaín juega con absoluta libertad en estas páginas que parecen decididas a borronear las fronteras entre memoria y ficción con tal de llegar al corazón de la verdad de una época privada, de un sentimiento y de una existencia. El autor narra un asombroso puñado de vivencias de su infancia y juventud con tal pulso e intuición que el relato se expande a cada momento, desbordando la realidad para encontrar dulzura aun en la desdicha.
«Tardé demasiados años en entender que lo más preciado que tenía en la vida era mi propia historia. Y por esa comprensión tardía es que ahora no pretendo que mi memoria sea tan buena como para rescatar todos los episodios de aquella época en la que el tiempo era tan largo que los días parecían terminar y empezar varias veces, sin noches de por medio».
Inundaciones bíblicas y yeguas de nobleza eterna; infelices fulminados por rayos fulgurantes, lobisones y orejas cortadas; ninfas seductoras, sicarios, guerrilleros y canallas; monjas fugitivas, matreros y pícaros carameleros, entre otros, dan forma al torbellino narrativo de este libro en cuyo centro palpitante se encuentra una familia que busca su destino.
Formato: 13,5 x 23 cm
Páginas: 288
ISBN: 978-9915-705-12-5
Edición: Rústica con solapas
PVP: $ 790
