El DíaD: bajo presión, llegó a los cines de Uruguay

En las tensas 72 horas previas al Día D y con el destino del mundo libre pendiendo de un hilo, EL DÍA D: BAJO PRESIÓN sigue al general Dwight D. Eisenhower y al capitán James Stagg mientras se enfrentan a una elección imposible —ejecutar la mayor y más peligrosa invasión marítima de la historia o arriesgarse a perder la guerra por completo.

El origen de El DíaD: bajo presión:

La extraordinaria historia real que daría lugar al thriller de la Segunda Guerra Mundial EL DÍA D: BAJO PRESIÓN, comenzó su periplo hacia la gran pantalla pasando por los escenarios de teatro. En 2012, el actor y dramaturgo David Haig se propuso contar la historia de un héroe escocés desconocido en una nueva obra para el Lyceum Theatre de Edimburgo. Eligió como protagonista al doctor James Stagg, un eminente meteorólogo poco conocido fuera de su ámbito, cuyo pronóstico meteorológico decidiría el destino de la mayor invasión marítima de la historia: el Día D.

Con millones de vidas y el destino de la guerra en juego, Stagg se enfrentó cara a cara con el general Eisenhower y a los mandos aliados en los días previos al ataque, convirtiéndose en el factor decisivo en la trascendental decisión final y de atacar… o no atacar. Stagg ha contado su propia historia después de la guerra, pero nunca se había analizado ni adaptado a fondo, y Haig vio un rincón asombroso de la historia que necesitaba ser explorado.

Tras un período de profunda investigación y consultoría con la familia de Stagg, Haig escribió el libreto de El Día D: Bajo Presión, que posteriormente se presentó ante un público entusiasta en Edimburgo y en Londres, con el dramaturgo interpretando el papel principal durante más de 300 funciones de teatro. La obra fue un éxito tanto de taquilla como de la crítica. Michael Billington, en su reseña para The Guardian, elogió a Haig por encontrar “un drama intenso en la interacción entre la guerra y el clima” y admiró cómo la obra “trasciende su contexto” para resultar relevante en la actualidad. Escenas de la obra fueron interpretadas en la celebración del aniversario 75 de del Día D en Portsmouth en 2019, a la que asistieron la reina Elizabeth II, el presidente Trump, el Primer Ministro Justin Trudeau y el presidente Macron. Cuando se presentó en Toronto, las publicaciones Globe y Mail la llamaron “una lección de historia intensa, pero a menudo entretenida”, y elogiaron su intensidad y suspenso.

Durante su temporada en Londres, la fueron a ver dos figuras clave. Joe Naftalin, VP Sénior de producción global y jefe de producción de cine de STUDIOCANAL en Reino Unido, y Lucas Webb, productor de Working Title, y quedaron fascinados por la historia y el enfoque tan preciso que le dio Haig.

“Fue reconocer la obra y su potencial”, señala Webb. “Siempre me atraen las historias de personajes, y esta era, ante todo, una historia humana; la historia de un desvalido, sobre una persona que tuvo que encontrar el valor para hacer su trabajo lo mejor posible cuando todo el mundo decía una cosa, y él era la única voz que decía: “Pero tenemos que hacer otra cosa”.

“Todos saben del Día D”, observa Naftalin. “Pero nadie parece conocer la extraordinaria historia de esos días cruciales previos a la invasión, y especialmente la toma de decisión de último minuto que cambiaría el curso de la historia”.

Naftalin habló sobre la obra y la idea de adaptarla al cine con Ron Halpern, vicepresidente ejecutivo de STUDIOCANAL. Halpern sintió una intensa conexión con el material. Da la casualidad de que había escrito su tesis de licenciatura sobre el estilo de liderazgo de Eisenhower como general y posteriormente como presidente, además de haber trabajado en CBS News en el 50 aniversario del Día D en Normandía, por lo que enseguida se mostró interesado en explorar este momento crucial de la historia. “De forma inmediata, esta era una increíblemente interesante historia”, dice Halpern. “Con frecuencia, la gente se limita a decirles a los líderes lo que ellos quieren escuchar, y ahí estaba Stagg diciéndoles al gran general Eisenhower y a Monty (el mariscal de campo Bernard Montgomery) lo que no querían escuchar. Eso requiere mucho coraje”. STUDIOCANAL y Working Title se habían asociado con gran éxito a lo largo de los años en otras películas como Tinker Tailor Soldier Spy, y el productor Eric Fellner y Working Title siempre habían tenido un gran interés por este período particular de la historia, habiendo producido Darkest Hour —otra historia de la Segunda Guerra Mundial con un enfoque personal poco conocido— y, ante el apoyo tan entusiasta de ambas partes, rápidamente llegaron a un acuerdo para colaborar en una versión cinematográfica.

El dramaturgo David Haig siempre había creído que su historia podía crecer. “He estado fascinado por James Stagg, su familia y sus logros durante los últimos doce años”, dice Haig. “Estaba tan convencido de que también sería una buena película que escribí el primer borrador del guion para cine en paralelo con la obra de teatro. Lentamente David desarrolló el guion pasando por muchos borradores, pero no fue hasta que se agregó otro ingrediente que el proyecto comenzó a tomar forma en formato cinematográfico.

Esa adición clave se produjo cuando el thriller de 2019 Hotel Mumbai puso en el punto de mira al cineasta Anthony Maras, quien más tarde coescribiría, dirigiría y editaría la película.

“Hace muchos años vimos The Palace, el cortometraje de Anthony que fue absolutamente brillante”, recuerda Naftalin. “Entonces, cuando estábamos empezando a colaborar con David y Working Title, Anthony vino desde Australia para promocionar Hotel Mumbai, una película que nos había dejado a todos boquiabiertos por su emotividad, su tensión y la ambición, y la visión de su realización cinematográfica”.

“Working Title tiene una gran trayectoria en lo relativo a combinar a cineastas internacionales interesantes con material típicamente británico”, coincide Webb. “Aplicar esa lógica a algo como El Día D: Bajo Presión, encontrar a un cineasta australiano con raíces en el cine de acción y un estilo de realización visceral y dinámico, me pareció una apuesta muy poco habitual que podría crear magia”.

Cuando le mostraron el guion a Maras, el poder de la historia se posesionó de él. “David había desenterrado una historia tan poderosa y conmovedora en El Día D: Bajo Presión, que me pareció que no podía ser más relevante hoy en día. No podía dejar de pensar en ella —en sus temas sobre personas que dicen la verdad al poder, sobre tener el valor de defender tus convicciones, de la importancia del pensamiento racional en tiempos de presión extrema. Puede que esté ambientada en tiempos de guerra, pero en el fondo trata sobre cómo tomamos las decisiones más difíciles de nuestras vidas. No importa cuán grandes o pequeñas sean”.

“Me cautivó por completo esta historia desconocida de héroes anónimos cuyo trabajo fue fundamental para llevar a cabo la mayor invasión marítima de la historia”, indica el cineasta australiano. “Muchas personas se unieron para derrotar a la Alemania nazi el Día D, y el factor decisivo, precisamente, fue su capacidad para descifrar los patrones ocultos que rigen la naturaleza misma. Tuvieron que anticiparse al clima británico”.

Aunque el director conectó de inmediato con la historia, como guionista quería profundizar en sus temas y personajes subyacentes y reimaginar la historia para la gran pantalla —algo que Haig acogió con gran entusiasmo tras haber pasado tanto tiempo con el material. “Desde que Anthony se unió al proyecto, me inclino ante su extraordinaria sensibilidad cinematográfica”, expresa Haig. “Su conocimiento es enciclopédico. Tiene una visión tan clara y una estructura cinematográfica que, como dramaturgo teatral, debo admitir de todo corazón que yo no lo poseo de forma innata. Ese elemento fue crucial, y me quito el sombrero ante él”.

El desarrollo del guion se extendió a lo largo de la pandemia, cuando el Covid 19 y después la huelga de la industria retrasó el cronograma de la película. “Pasaron años, pero no se perdió el tiempo”; así es como Naftalin lo recuerda ahora. La pausa le dio a Maras tiempo para profundizar en el trabajo y elaborar el guion tal y como lo tenía en mente, mientras sus socios de producción se encargaban de los aspectos logísticos necesarios para que la película cobrara vida.